lunes, 5 de octubre de 2009

Renovemos el Congreso

La historia, al final, busca los medios para reivindicarse y continuar por el curso que se había fijado, a pesar de la adversidad y los desafíos de constructos a la medida, carentes del verdadero sentir del pueblo humilde, intelectual, diverso y, por sobre todo, con conciencia.
Los angelinos llevan ya demasiados años depositando su confianza en políticos de buenas intenciones. Es que no basta con un regalito ni con una sonrisa y una promesa. La gente siente que sus aspiraciones se han visto frustradas por causa de ineficiencia e ineficacia a la hora de concretar y cuanto más pasa el tiempo, menos posibilidades de logro, de aquellos que hoy buscan otra vez una oportunidad para el sillón parlamentario.
Es tiempo de abrir la ventana y dejar que entre la luz de un nuevo día. ¿Y cómo puede llegar luz y aire fresco a menos que acojamos también a un nuevo y más capaz representante de las más sublimes aspiraciones y demandas de la ciudadanía angelina? Para eso se necesita un socialista en el congreso.
Ya han pasado los tiempos de las figuras creíbles sólo en períodos electorales. Hoy estamos en los tiempos de las alianzas para el desarrollo y el progreso. Que es lo que el nuevo candidato ha estado concretando con los (as) trabajadores (as), campesinos (as) y pobladores (as) de nuestra ciudad, que forman el grueso de las legítimas aspiraciones sociales y la base firme de los procesos de cambio democrático. Igualmente ha establecido ya un fuerte vínculo político con partidos cercanos, que creen y sienten que llegó el tiempo de recorrer nuevos caminos de justicia social, de comunicación aún más allá de nuestras fronteras y de nuevas y más grandes obras que posibiliten el desarrollo y calidad de vida de todos los angelinos. Es el tiempo de dar cabida a las demandas de la población, por mínimas que estas sean, pues Juan de Dios Parra, más que político, es un defensor ciudadano y de los derechos humanos. ¡Es un tipo que la lleva!, como dicen los lolos. Que se la juega a la hora de gestionar soluciones estancadas por largos años, como es el caso del cuartel de bomberos de Paillihue que, gracias a su gestión rápida y eficaz, hoy es una realidad. Pues bien, para eso y mucho más se lleva hoy a un socialista al Congreso.
Luis Barrientos C.
Profesor y estudiante de psicología

Fuente: Diario La Tribuna

domingo, 4 de octubre de 2009

Recuperación del agua para Chile

El ministro de Obras Públicas, Sergio Bitar, anunció el envío al Congreso de una reforma constitucional para consagrar el agua como bien nacional de uso público. La propuesta reconoce los desbalances y deficiencias regulatorias, la situación de escasez e inequidad en el acceso al agua y la concentración desproporcionada de derechos de agua en pocas manos; y menciona la gravísima degradación ambiental y los conflictos crecientes por el agua en Chile.
El diagnóstico coincide 100% con lo denunciado por la Coordinadora de Defensa del Agua y de la Vida (www.derechoalagua.cl), integrada por instituciones de la Iglesia Católica, Agua Potable Rural, campesinos, ambientalistas, sindicatos y pueblos originarios: Hoy, cientos de comunidades rurales, indígenas y urbanas luchan en defensa del agua como bien básico para su subsistencia. La sobreexplotación de los salares, lagos, humedales y ríos por la minería y la energía (donde 3 empresas poseen el 90% de los derechos), la contaminación hídrica de la minería, celulosa, agricultura e industria están afectando áreas de alto valor ecológico y a las economías locales, de manera muchas veces irreversible.
El medio centenar de conflictos por uso de agua muestra con claridad las causas estructurales provocadas por el Código de Aguas de 1981, impuesto sin discusión alguna durante el régimen militar y aplicado sin mayores cambios durante los gobiernos democráticos. Peor aun, refleja que a pesar de la crisis, siguen proliferando proyectos de inversión que intervienen, contaminan y destruyen cuencas, ríos y napas subterráneas en todo el país, agravando los conflictos de disponibilidad, calidad y acceso al agua. El caso de Copiapó es el más evidente, pero la conflictividad se observa entre Tarapacá y el Bío Bio.
Enfrentar las causas estructurales de los conflictos, en un escenario mas restrictivo de cambios climáticos, nos pone ante el imperativo ético y político de cambiar esta situación de inequidad, degradación e inseguridad hídrica. Países como Ecuador y Uruguay en 2008 y 2006, respectivamente, redefinieron constitucionalmente al agua como bien público, y el acceso universal al agua de calidad fue reconocido como un derecho humano fundamental.
El gobierno de Chile suscribió en marzo pasado, en el V Foro Mundial del Agua, en Estambul, una declaración en que reconoce “al acceso al agua y al saneamiento como un derecho humano” y se comprometió a “realizar las acciones necesarias para la implementación progresiva de este derecho”.
Esta declaración es totalmente contradictoria con el actual régimen de gestión de las aguas en Chile, bajo el dominio privado y del mercado. La declaración de Estambul requiere una reforma Constitucional que reconozca el derecho humano al agua y oriente una profunda reforma del Código de Aguas. Por ello esperamos el anuncio del gobierno de la presidenta Bachelet sea enviado pronto al Congreso Nacional para iniciar su discusión pública. Ello permitiría iniciar un camino para enfrentar los mayores conflictos por el agua, facilitaría la adaptación al cambio climático y daría coherencia a la imagen que se proyecta internacionalmente.
Como miembro de la citada Coordinadora, estamos empeñados en el reconocimiento del derecho humano al agua y en la urgencia de recuperar el acceso equitativo y la gobernabilidad democrática sobre este bien común.
Sara Larraín
Directora
Programa Chile Sustentable