Diversas investigaciones nacionales (Alvariño 1999, Servat 1996 y Espinoza 1995) resaltan como factores claves de las escuelas efectivas: el sentido de misión compartida por directivos y profesores, un compromiso nítido del equipo institucional en torno a las metas acordadas -especialmente las de aprendizaje-, un liderazgo efectivo del director y un clima de relaciones cooperativas.
Sancho (2004), analiza las variables de gestión más relevantes en un grupo de escuelas que han obtenido puntajes SIMCE superiores. Entre sus conclusiones destaca que estas escuelas se caracterizan por un director siempre presente en todo (académico, técnico y humano), efectiva utilización de los recursos pedagógicos por parte de los docentes; autonomía técnica pedagógica del establecimiento; existencia de una fuerte cultura escolar; calidad humana y profesional del docente; presencia diaria y constante del profesor; sensibilización positiva hacia los niños, jóvenes y padres sobre la educación; y tiempo para conversar e intercambiar experiencias educativas.
Con estos elementos, se abre la discusión respecto a la importancia de la buena gestión y liderazgo por parte de los directores de los establecimientos educacionales. Si bien en nuestro país es frecuente considerar que los docentes tienen mucha responsabilidad en los malos resultados en educación, la mala calidad en gestión, un liderazgo inexistente, los errores en la toma de decisiones y un clima laboral enfermizo dañan significativamente la calidad de la educación.
Es así, como la calidad humana de los directores y docentes hacen la diferencia entre una escuela común y una escuela efectiva, solo cuando las personas afectadas se consideran en la toma de decisiones se logra el compromiso con y para la realización de los objetivos comunes. Además, la motivación del docente se genera desde las altas expectativas que sus superiores y pares tienen de él, es por ello que la motivación, el compromiso y la preparación son la antesala de la calidad.
Otro punto importante de destacar para el logro de la calidad, es el rol del director. Para comprender mejor este alcance, debemos saber cuál es la diferencia entre administración y liderazgo. Mientras la administración controla, organiza, dirige y planifica para el logro de un plan, el liderazgo pretende que los profesionales den lo mejor de sí para lograr el cambio, es así como ambos conceptos complementan una buena gestión, ninguno de ellos excluye al otro ni hace posible el desarrollo óptimo de una organización por sí solo. Esta integración se manifiesta plenamente en nuestro actual Gobierno Comunal, representado por nuestro alcalde, Sr. Joel Rosales Guzmán, y específicamente en el Departamento de Educación Municipal, ya que este buen liderazgo hace que las organizaciones educativas alcancen eficaz y eficientemente sus objetivos con escasos y limitados medios y recursos.
Por otro lado, los profesores deben mostrarse competentes en manejar su propio liderazgo dentro del aula ya que día a día se exige la presencia de rasgos distintivos de un líder en cada una de las actividades, decisiones y acciones que realiza. El profesor es un líder y como tal debe contribuir aportando una visión personal que otros puedan compartir, creando condiciones que permitan y faciliten el trabajo en equipo en que el saber profesional sea compartido, apoyando el cambio y la innovación pedagógica. Debe también cultivar una preocupación constante por las necesidades personales y socioculturales de los alumnos, crear instancias de motivación con sus entornos y proponiendo una visión positiva de su rol, que le lleve a mejorar el proceso educativo en cada una de sus etapas.
La preparación es altamente valorada, pero igualmente es relevante el complemento del profesionalismo con la calidad humana, los valores e ideales que completan el ejercicio profesional. Sin duda quienes han aprendido y ponen en práctica un estilo integrador de respeto y confianza, como es el caso de nuestro alcalde, Sr. Joel Rosales Guzmán, se hacen notar entre sus pares por su liderazgo cercano, asertivo, regido por un fuerte componente humano, capaz de generar factores incluso inexistentes que ayuden a la obtención de buenos resultados.
La calidad de la educación en Chile llegará cuando tanto lideres, directores y docentes se hagan cargo de esta realidad, y trabajen en conjunto para el logro de metas comunes, la clave parece estar en las buenas relaciones laborales, basadas en la confianza y el trabajo cooperativo, y no, en ser un fiscalizador del otro, por el contrario un cooperador de las propias metas que se han generado en conjunto, ya que la calidad empieza por y en las personas.
La reflexión debe centrarse entonces, en como mejorar la calidad humana de los individuos, para luego llevar esta calidad al ámbito profesional, ya que en nuestra sociedad chilena las personas se olvidan de valorar y educar no solo el intelecto, sino de educar, también, lo humano, haciendo crecer al otro de una manera integral para que sea capaz de contribuir positivamente en sus entorno sociales, culturales y especialmente laborales. Este ejemplo puede ser generalizado a cualquier ámbito del quehacer social del ser humano, no es lo mismo un líder con gran sentido humano y respeto por las personas, que aquel que no tiene mayor riqueza que su limitado intelecto.
Comisión Educación
Jóvenes Profesionales por Los Ángeles
Sancho (2004), analiza las variables de gestión más relevantes en un grupo de escuelas que han obtenido puntajes SIMCE superiores. Entre sus conclusiones destaca que estas escuelas se caracterizan por un director siempre presente en todo (académico, técnico y humano), efectiva utilización de los recursos pedagógicos por parte de los docentes; autonomía técnica pedagógica del establecimiento; existencia de una fuerte cultura escolar; calidad humana y profesional del docente; presencia diaria y constante del profesor; sensibilización positiva hacia los niños, jóvenes y padres sobre la educación; y tiempo para conversar e intercambiar experiencias educativas.
Con estos elementos, se abre la discusión respecto a la importancia de la buena gestión y liderazgo por parte de los directores de los establecimientos educacionales. Si bien en nuestro país es frecuente considerar que los docentes tienen mucha responsabilidad en los malos resultados en educación, la mala calidad en gestión, un liderazgo inexistente, los errores en la toma de decisiones y un clima laboral enfermizo dañan significativamente la calidad de la educación.
Es así, como la calidad humana de los directores y docentes hacen la diferencia entre una escuela común y una escuela efectiva, solo cuando las personas afectadas se consideran en la toma de decisiones se logra el compromiso con y para la realización de los objetivos comunes. Además, la motivación del docente se genera desde las altas expectativas que sus superiores y pares tienen de él, es por ello que la motivación, el compromiso y la preparación son la antesala de la calidad.
Otro punto importante de destacar para el logro de la calidad, es el rol del director. Para comprender mejor este alcance, debemos saber cuál es la diferencia entre administración y liderazgo. Mientras la administración controla, organiza, dirige y planifica para el logro de un plan, el liderazgo pretende que los profesionales den lo mejor de sí para lograr el cambio, es así como ambos conceptos complementan una buena gestión, ninguno de ellos excluye al otro ni hace posible el desarrollo óptimo de una organización por sí solo. Esta integración se manifiesta plenamente en nuestro actual Gobierno Comunal, representado por nuestro alcalde, Sr. Joel Rosales Guzmán, y específicamente en el Departamento de Educación Municipal, ya que este buen liderazgo hace que las organizaciones educativas alcancen eficaz y eficientemente sus objetivos con escasos y limitados medios y recursos.
Por otro lado, los profesores deben mostrarse competentes en manejar su propio liderazgo dentro del aula ya que día a día se exige la presencia de rasgos distintivos de un líder en cada una de las actividades, decisiones y acciones que realiza. El profesor es un líder y como tal debe contribuir aportando una visión personal que otros puedan compartir, creando condiciones que permitan y faciliten el trabajo en equipo en que el saber profesional sea compartido, apoyando el cambio y la innovación pedagógica. Debe también cultivar una preocupación constante por las necesidades personales y socioculturales de los alumnos, crear instancias de motivación con sus entornos y proponiendo una visión positiva de su rol, que le lleve a mejorar el proceso educativo en cada una de sus etapas.
La preparación es altamente valorada, pero igualmente es relevante el complemento del profesionalismo con la calidad humana, los valores e ideales que completan el ejercicio profesional. Sin duda quienes han aprendido y ponen en práctica un estilo integrador de respeto y confianza, como es el caso de nuestro alcalde, Sr. Joel Rosales Guzmán, se hacen notar entre sus pares por su liderazgo cercano, asertivo, regido por un fuerte componente humano, capaz de generar factores incluso inexistentes que ayuden a la obtención de buenos resultados.
La calidad de la educación en Chile llegará cuando tanto lideres, directores y docentes se hagan cargo de esta realidad, y trabajen en conjunto para el logro de metas comunes, la clave parece estar en las buenas relaciones laborales, basadas en la confianza y el trabajo cooperativo, y no, en ser un fiscalizador del otro, por el contrario un cooperador de las propias metas que se han generado en conjunto, ya que la calidad empieza por y en las personas.
La reflexión debe centrarse entonces, en como mejorar la calidad humana de los individuos, para luego llevar esta calidad al ámbito profesional, ya que en nuestra sociedad chilena las personas se olvidan de valorar y educar no solo el intelecto, sino de educar, también, lo humano, haciendo crecer al otro de una manera integral para que sea capaz de contribuir positivamente en sus entorno sociales, culturales y especialmente laborales. Este ejemplo puede ser generalizado a cualquier ámbito del quehacer social del ser humano, no es lo mismo un líder con gran sentido humano y respeto por las personas, que aquel que no tiene mayor riqueza que su limitado intelecto.
Comisión Educación
Jóvenes Profesionales por Los Ángeles