jueves, 3 de julio de 2008

Liderazgo y calidad en educación

Diversas investigaciones nacionales (Alvariño 1999, Servat 1996 y Espinoza 1995) resaltan como factores claves de las escuelas efectivas: el sentido de misión compartida por directivos y profesores, un compromiso nítido del equipo institucional en torno a las metas acordadas -especialmente las de aprendizaje-, un liderazgo efectivo del director y un clima de relaciones cooperativas.
Sancho (2004), analiza las variables de gestión más relevantes en un grupo de escuelas que han obtenido puntajes SIMCE superiores. Entre sus conclusiones destaca que estas escuelas se caracterizan por un director siempre presente en todo (académico, técnico y humano), efectiva utilización de los recursos pedagógicos por parte de los docentes; autonomía técnica pedagógica del establecimiento; existencia de una fuerte cultura escolar; calidad humana y profesional del docente; presencia diaria y constante del profesor; sensibilización positiva hacia los niños, jóvenes y padres sobre la educación; y tiempo para conversar e intercambiar experiencias educativas.
Con estos elementos, se abre la discusión respecto a la importancia de la buena gestión y liderazgo por parte de los directores de los establecimientos educacionales. Si bien en nuestro país es frecuente considerar que los docentes tienen mucha responsabilidad en los malos resultados en educación, la mala calidad en gestión, un liderazgo inexistente, los errores en la toma de decisiones y un clima laboral enfermizo dañan significativamente la calidad de la educación.
Es así, como la calidad humana de los directores y docentes hacen la diferencia entre una escuela común y una escuela efectiva, solo cuando las personas afectadas se consideran en la toma de decisiones se logra el compromiso con y para la realización de los objetivos comunes. Además, la motivación del docente se genera desde las altas expectativas que sus superiores y pares tienen de él, es por ello que la motivación, el compromiso y la preparación son la antesala de la calidad.
Otro punto importante de destacar para el logro de la calidad, es el rol del director. Para comprender mejor este alcance, debemos saber cuál es la diferencia entre administración y liderazgo. Mientras la administración controla, organiza, dirige y planifica para el logro de un plan, el liderazgo pretende que los profesionales den lo mejor de sí para lograr el cambio, es así como ambos conceptos complementan una buena gestión, ninguno de ellos excluye al otro ni hace posible el desarrollo óptimo de una organización por sí solo. Esta integración se manifiesta plenamente en nuestro actual Gobierno Comunal, representado por nuestro alcalde, Sr. Joel Rosales Guzmán, y específicamente en el Departamento de Educación Municipal, ya que este buen liderazgo hace que las organizaciones educativas alcancen eficaz y eficientemente sus objetivos con escasos y limitados medios y recursos.
Por otro lado, los profesores deben mostrarse competentes en manejar su propio liderazgo dentro del aula ya que día a día se exige la presencia de rasgos distintivos de un líder en cada una de las actividades, decisiones y acciones que realiza. El profesor es un líder y como tal debe contribuir aportando una visión personal que otros puedan compartir, creando condiciones que permitan y faciliten el trabajo en equipo en que el saber profesional sea compartido, apoyando el cambio y la innovación pedagógica. Debe también cultivar una preocupación constante por las necesidades personales y socioculturales de los alumnos, crear instancias de motivación con sus entornos y proponiendo una visión positiva de su rol, que le lleve a mejorar el proceso educativo en cada una de sus etapas.
La preparación es altamente valorada, pero igualmente es relevante el complemento del profesionalismo con la calidad humana, los valores e ideales que completan el ejercicio profesional. Sin duda quienes han aprendido y ponen en práctica un estilo integrador de respeto y confianza, como es el caso de nuestro alcalde, Sr. Joel Rosales Guzmán, se hacen notar entre sus pares por su liderazgo cercano, asertivo, regido por un fuerte componente humano, capaz de generar factores incluso inexistentes que ayuden a la obtención de buenos resultados.
La calidad de la educación en Chile llegará cuando tanto lideres, directores y docentes se hagan cargo de esta realidad, y trabajen en conjunto para el logro de metas comunes, la clave parece estar en las buenas relaciones laborales, basadas en la confianza y el trabajo cooperativo, y no, en ser un fiscalizador del otro, por el contrario un cooperador de las propias metas que se han generado en conjunto, ya que la calidad empieza por y en las personas.
La reflexión debe centrarse entonces, en como mejorar la calidad humana de los individuos, para luego llevar esta calidad al ámbito profesional, ya que en nuestra sociedad chilena las personas se olvidan de valorar y educar no solo el intelecto, sino de educar, también, lo humano, haciendo crecer al otro de una manera integral para que sea capaz de contribuir positivamente en sus entorno sociales, culturales y especialmente laborales. Este ejemplo puede ser generalizado a cualquier ámbito del quehacer social del ser humano, no es lo mismo un líder con gran sentido humano y respeto por las personas, que aquel que no tiene mayor riqueza que su limitado intelecto.

Comisión Educación
Jóvenes Profesionales por Los Ángeles

miércoles, 2 de julio de 2008

EL PATRON DE FUNDO

La libertad de emitir opinión y la de informar, sin censura previa, constituyen un derecho fundamental de todas las personas. Su ejercicio incluye no ser perseguido ni discriminado a causa de las propias opiniones, buscar y recibir informaciones, y difundirlas por cualquier medio, sin perjuicio de responder de los delitos y abusos que se cometan, en conformidad a la ley”.

Existe una obra fundamental en la literatura chilena que se llama “Gran Señor y Rajadiablos”, de Eduardo Barrios. El relato es una crónica sobre la vida de un hacendado chileno del siglo XIX. La descripción del personaje entrega una imagen nítida del patrón de fundo chileno, amo y señor de su terruño es querendón con los empleados que a su juicio les son afectos y leales, mas si estos, realizan acciones que a su criterio, reflejan rebeldía, entonces ejerce su voluntad y poder con dureza.
El personaje, que a ratos suele ser encantador, no vacila en castigar duramente a quienes comienzan a mostrar rasgos más autónomos, es decir, quienes no se amoldan a la construcción de su mundo deben atenerse a las consecuencias.
Si se observa a quienes ejercen el poder, uno puede apreciar que en público, son extremadamente prudentes a la hora de mostrar los sentimientos que les producen los acontecimientos, por lo general suelen matizar sus opiniones y respetan, por lo menos desde el discurso, la voz de la comunidad.
Con los medios de comunicación suelen tener una actitud afable, es más, se esfuerzan en colaborar entregando informaciones, invitando a actividades y apareciendo en las fotos. Son difíciles de ubicar cuando hay problemas y si las informaciones que aparecen no son de su agrado pueden tomar el teléfono; según su carácter, realizan algunas observaciones irónicas sobre lo publicado o de frente reclaman y alegan sentirse ofendidos.
Esta bipolaridad se asemeja a la del personaje de la novela de Barrios, cariñoso cuando las cosas son agradables para el patrón, amenazante cuando el que tiene al frente hace uso de sus derechos.
La libertad de expresión está consagrada por la Constitución de la República, existe una Ley, sobre Libertades de Opinión e Información y Ejercicio del Periodismo, la Nº 17.773, que consagra en su artículo primero, “La libertad de emitir opinión y la de informar, sin censura previa, constituyen un derecho fundamental de todas las personas. Su ejercicio incluye no ser perseguido ni discriminado a causa de las propias opiniones, buscar y recibir informaciones, y difundirlas por cualquier medio, sin perjuicio de responder de los delitos y abusos que se cometan, en conformidad a la ley”.
Seguramente al “Gran Señor y Rajadiablos”, no le habría gustado esta ley, porque consagra lo que más desagrada a los que creen que lo que está al alcanza de su vista les pertenece, la posibilidad de emitir juicios sobre la realidad que los rodea, de comunicarlos a los demás y de hacer las preguntas que cuestionan la construcción del mundo con una sola mirada. “Libertad de palabra y de pensamiento, no pido nada más, es tan obvio que llega a ser conservador”, señalaba Vladimir Navokov, autor de “Lolita” en los años sesenta.
Al celebrarse este mes 195 años de la prensa nacional, es pertinente poner en primer plano una de las libertades fundacionales que consagran los “estados de derecho” en el mundo entero, y que forma parte de nuestra carta magna. Nunca está demás recordárselo a un par de “patrones de fundo” que lo olvidan, cada cierto tiempo.

Fuente: Diario La Tribuna (Editorial del 3 de Febrero de 2006)

martes, 1 de julio de 2008

SALVADOR ALLENDE Cien años en la historia

Mario Morales Burgos
Consejero regional

En 1938, fue designado subsecretario general del Partido Socialista y jefe de la campaña presidencial de Pedro Aguirre Cerda; luego se desempeña como ministro de Salud Pública en el gobierno del Frente Popular.
Al interior del Partido, ocupa todos los cargos, empezando por ser jefe de su propio núcleo.
En 1945, es elegido senador de las provincias más australes del país -Chiloé, Llanquihue, Aysén y Magallanes- y en 1953 retuvo su sillón senatorial, representando a las provincias de Tarapacá y Antofagasta. En 1962, inicia su tercer período senatorial, representando las provincias de Aconcagua y Valparasíso. En su extendida tarea de legislador, durante 26 años, promovió importantes leyes protectoras de la madre y del niño; el estatuto médico funcionario; el Servicio Nacional de Salud y numerosas iniciativas encaminadas a aliviar en parte los efectos de la explotación capitalista. Defendió con ardor y sólidos fundamentos, las riquezas básicas de la nación, el cobre, el salitre y hierro; promovió, con verdadera visión de estadista, el desarrollo de las provincias; hizo suyas las demandas laborales y alzó su voz contra la conculcación de los derechos sindicales. En el Senado, Allende fue una figura que conquistó amplia respetabilidad y audiencia. En 1967, ocupó la presidencia de este cuerpo colegiado.
El 3 de noviembre de 1970, la historia le sonreía ampliamente al pueblo chileno. Salvador Allende Gossens jura como presidente de la República, después de cuatro intentos por alcanzar la presidencia. El Presidente nos dice, reiteradamente, que no seguiremos ningún modelo socialista imperante, que nuestro proyecto es esencialmente chileno, que la vía chilena al socialismo se hará en democracia, pluralismo y libertad. El 11 de julio de 1971, el gobierno popular cumplió su promesa fundamental: nacionalizó el cobre, principal riqueza nacional explotada por consorcios norteamericanos. También se impulsa la Reforma Agraria y se estrechan lazos con nuestros vecinos a través del Pacto Andino.
El 11 de septiembre de 1973, la vía democrática al socialismo es violentamente interrumpida. El gobierno popular no era funcional a los intereses del capitalismo internacional y a muchos radicalizados sectores internos del país. La estructura social de un país de vastos sectores medios; sus tradiciones políticas y culturales, cancelan esta vía. En realidad, el Presidente Allende tuvo toda la razón cuando prefirió inmolarse con la constitución en la mano y dejarle al socialismo abiertas las puertas del futuro. Hoy, a 38 años de su partida, cobran vida sus principios y valores que le acompañaron en todo su andar por la vida y por la historia. En este primer centenario, los militantes de Bío Bío le saludamos con fuerza, esperanza y convicciones y le decimos al Compañero Presidente, presente, ahora y siempre.