lunes, 29 de diciembre de 2008

Alza de los Aranceles universitarios

Adolfo Zaldívar Larraín Presidente del Senado  

 No cabe la menor duda que en materias educacionales estamos frente a políticas públicas que están por incentivar el desarrollo de un modelo tecnocrático y neoliberal en educación, que ha facilitado que en el país se agranden las brechas entre los ricos, pobres y los marginados sociales, entregando al sacro-mercado todo el poder para que se produzcan groseras variaciones que permiten el aumento de dichas brechas. Obviamente, la intervención del Estado, como uno de los órganos reguladores de la economía nacional, no es ni siquiera bien pensada en el ámbito de la educación, lo cual es un reflejo fiel de cómo el tratamiento de los temas educacionales no es preocupación preferente de los Partidos de la Concertación y seguramente mucho menos por parte de la Alianza, cuyos hijos/as disfrutan de una buena educación privada pagada. 

De ahí que no extraña que se haya “decretado” el alza de los aranceles universitarios y la ministra de Educación no haya tenido sino la posibilidad de un breve susurro sobre la materia, justificando que esto se produce por el alza de los sueldos, fruto de las negociaciones entre trabajadores y el Gobierno. Es decir, la lucha de los trabajadores y trabajadoras, especialmente los afiliados a la ANEF y otros gremios y sindicatos que se plegaron a la demanda social de un alza del 10% de los sueldos, recae ahora sobre sus propias familias, muchas de las cuales tienen o tendrían potencialmente hijos/as en las nuevas vacantes universitarias. 

Sin duda que existen serias contradicciones en el manejo de la política educacional de este Gobierno. Por una parte, el diario La Nación, medio de expresión del Gobierno, destaca el 23 de este mes, en su página 2, que “resultados de PSU cuestionan municipalización”. Y agrega que existe coincidencia en el diagnóstico: la educación municipalizada sólo está reproduciendo la desigualdad social existente en Chile y hay que hacer algo urgente. Los parlamentarios de oposición y Gobierno pidieron revisar el sistema. Por otra, frente al alza de los aranceles universitarios se guarda un discreto silencio ministerial. 

El alza de aranceles puede y casi es posible hipotetizar con relativa certeza, que en marzo comenzarán nuevamente los movimientos estudiantiles pidiendo cambios en las orientaciones y políticas educacionales, especialmente las dirigidas a los aspectos de financiamiento del sistema educacional. La idea de “no al lucro en educación” definitivamente olvidada por la DC y los partidos de la Concertación, puede ser una línea de trabajo de los estudiantes en la hipótesis de un reclamo social sobre el alza de aranceles y las políticas educativas. 

El país espera que los ministerios de Educación y de Hacienda consideren esta situación de potencial explosión social y asuman la responsabilidad que les corresponde en evitar un clima de conflicto que en el país nadie desea, pero que implica una toma de responsabilidad por parte del Estado en materias educacionales que nunca debería haber dejado de lado.
Fuente: Diario La Tribuna

lunes, 15 de diciembre de 2008

Comprar con tiempo y sin endeudarse

A una semana exacta de la Navidad, con temperaturas por sobre los 30 grados y con una economía casi al borde del colapso, una buena fórmula es anticipar la compra de regalos e incluso alimentos a consumir en las fiestas de fin de año. De esta manera se ahorrará aglomeraciones y podrá acceder a los mejores precios y productos de calidad. 

“Es importante comprar anticipado, básicamente para poder organizarse bien, así el consumidor realiza una mejor planificación y no realiza compras impulsivas”, comenta la MBA en economía, Marcela Gebríe. 

Lo más recomendable es realizar las compras con anterioridad, ya que el consumidor con esto tiene el tiempo necesario para comparar precios, aprovechar liquidaciones y no caer en compras de última hora, las que frecuentemente generan la adquisición de productos no tan buenos y caros. 

La crisis económica internacional y el alza en el costo de la vida a nivel local, han generado un freno en el consumo de los últimos meses, no obstante la llegada de Navidad y Año Nuevo, fechas especialmente activas para el comercio, obligan a desembolsar algo más de lo normal, por lo que se hace indispensable buscar métodos para hacer rendir el dinero y por supuesto, sin endeudarse. 

“La idea es no endeudarse para esta Navidad, ya que si pides un avance o compras a crédito, te va a llegar el agua al cuello en marzo, cuando tengas que pagar permisos de circulación, colegiaturas y otras cuentas”, señala el economista Cristián Stagno de EuroAmérica. 

Diciembre es un mes que muchas veces hace perder la noción de los ingresos reales, de esta manera es preciso que antes de salir a comprar regalos, observe su colilla de sueldo. “Diciembre es una fecha peligrosa para endeudarse, ya que llegan aguinaldos, bonos de productividad y otros incentivos, que hacen que los compradores tengan un efecto distorsionado de sus ingresos. Por esto recomiendo no endeudarse y analizar las capacidades reales de pago”, detalla Marcela Gebríe. 

Otro beneficio de comprar con tiempo, es la posibilidad de priorizar compras, y optar por lo realmente necesario. 

“La actual situación económica afecta directamente al comercio, probablemente la gente postergue algunas compras de mayor valor, o se vea en la necesidad de reducir el número de regalos que efectuará. Esto afecta principalmente a los segmentos socioeconómicos medio o bajo, los que se ven perjudicados no sólo por la crisis internacional, que genera cierta incertidumbre sobre las condiciones económicas y financieras familiares del próximo año, sino también por la fuerte inflación de este periodo y el mayor costo del crédito, lo que ha mermado fuertemente su poder adquisitivo”, comenta Sebastián Mathews, economista de la Universidad Andrés Bello ..
Fuente: Diario La Discusión

domingo, 14 de diciembre de 2008

El plan de la Concertación 2.0 para retener La Moneda Concertación: Renovarse o morir

Ácidos críticos, Óscar Landerretche (PS) y Jorge Navarrete (DC) aseguran que el único modo de enfrentar a Sebastián Piñera en la presidencial es reformando a la Concertación. Hablan de más democracia para el arco iris y afirman que hay que acercarse a la ciudadanía. Aunque no se atreven a decirlo en voz muy alta, aseguran que si esto no sucede el sillón presidencial será para la derecha. Esta vez, ya no basta con el discurso, coinciden.
En sus estilos propios, casual y formal; economista y abogado; PS y DC, dos hijos de dos antiguos concertacionistas, que heredaron ese ADN, aceptaron participar de una mesa redonda y confesaron a LND sus recónditos anhelos y las más acérrimas críticas al devenir de un oficialismo, azotado por las definiciones presidenciales. 

Los treintones Óscar Landerretche y Jorge "Pirincho" Navarrete desmenuzaron el movido escenario que -tras el zigzagueo y posterior bajada de Ricardo Lagos de la carrera a La Moneda-, tiene a José Miguel Insulza y Eduardo Frei como los rostros más fuertes para las presidenciales. 

Coincidieron en que el escenario desfavorable sólo puede terminar con una reforma y democratización de la Concertación. Pero advirtieron que queda muy poco tiempo.

-Se ha hablado de términos de ciclos y de deudas de la Concertación. ¿Cuáles son los rostros que mejor pueden liderar el nuevo proceso para la coalición?, ¿Insulza o Lagos?

J.N.: A todas luces es evidente que Frei e Insulza no son ningunas jóvenes promesas y representan lo bueno y lo malo de la tradición concertacionista. Ambos tienen la necesidad de convencer a los ciudadanos de que esta vez será distinto. Primero construyendo un discurso diferente al que uno podría suponer. En el caso de Insulza conozco menos esas propuestas. Por el ejercicio de su cargo y su lejanía no ha tenido la oportunidad de proponerlas. Frei ha propuesto cosas interesantes que tienen que ver con la arquitectura constitucional u otras como estatizar el Transantiago. Sin embargo, el discurso no es suficiente. Se debe contar con una participación más amplia de la ciudadanía en la construcción de ese discurso para que refleje las preocupaciones de la gente común y corriente. En los gobiernos de la Concertación ha habido una tremenda asimetría en la prédica y la práctica, hemos predicado la democracia sin practicarla internamente. El gran déficit de Aylwin, Frei, Lagos y Bachelet es la participación ciudadana y el que ésta sea un activo en el diseño, evaluación y ejecución de políticas públicas.

-¿Y quién podría asumir mejor ese desafío?

-J.N.: Por lo que he visto me parece que Frei tiene más ganas, más ideas y más vocación. Pero mientras no estén desplegados ambos liderazgos y no se active un proceso de mayor participación ciudadana, no basta con eso. 

O.L.: Por lealtad partidaria, mi prejuicio es hacia Insulza, pero como él todavía no ha iniciado su campaña en términos formales, es difícil adherir.

Ahora, cuando hubo una discusión en el PS sobre quiénes respaldaban a Lagos o a Insulza para mí era súper difícil tener una preferencia fuerte. Creo que para las bases concertacionistas también es complejo, pues no tienen suficiente información como para hacer distinciones entre Frei e Insulza. Estamos a la espera de que llenemos esas dos candidaturas de mayor contenido, sino se convertirá en un juicio sobre personalidades. El desafío para estos dos candidatos es participar en una discusión sobre cómo reformar y democratizar nuestra coalición, diferenciándose en la primaria. Claramente van a tener discrepancias en cómo implementar ciertas políticas pero ambos estarán en una línea política progresista muy diferente a la de Piñera. El acuerdo central de los progresistas es que estamos a favor de impulsar una sociedad en que haya mayor equidad. 

-¿Cómo ven que el candidato RN esté a punto de ser proclamado por la UDI y la Concertación no tenga nada resuelto? 

J.N.: Sería absurdo minimizar la ventaja electoral que hoy tiene Piñera. No recuerdo otro período donde con tanta anticipación un candidato de la Alianza haya tenido tanta popularidad en las encuestas y tanta distancia respecto de los candidatos progresistas. Hay que poner tres cosas sobre la mesa. La primera es que enfrentamos la elección en calidad de aspirantes y no de favoritos, lo cual rompe una lógica propia de la dinámica electoral de los últimos 20 años. Segundo, de no mediar inscripción automática buena parte de la votación dura tanto de la derecha como de la Concertación permanecerá intacta. Cualquiera sea el desempeño de las dos coaliciones la próxima elección presidencial será ajustada, se va a ganar por no más de 300 mil votos, unos cuatro puntos. Y lo tercero es que el verdadero período de campaña electoral donde se influye más en los ciudadanos es seis meses antes de que se tomen las decisiones. Sin embargo, no es poco que la Alianza esté donde está, lo que entre otras cosas se debe a los errores de la Concertación y de no mediar mayor dedicación, esfuerzo colectivo y conexión con los ciudadanos se va a pavimentar el camino para que la derecha vuelva a llegar al poder.

O.L.: Si tuviera que hacer un pronóstico hoy, diría que Piñera gana las elecciones, sería ingenuo decir otra cosa. Piñera es una figura interesante en sí misma, destacable, pese a los desacuerdos que puedo tener con él, lo veo como un aporte. Es un tipo muy inteligente y difícil de derrotar. Es posible ganarle si se llena de contenido a los candidatos. De modo que el que se presente no sea por sí solo el ex Presidente Frei ni el ex mega ministro Insulza, sino que dos ciudadanos militantes de la Concertación que presentan un conjunto de reformas de la coalición y del Estado. Hay que traspasar las candidaturas desde los candidatos a todos nosotros. Por ejemplo en Estados Unidos las primarias parten con muchos candidatos, y después algunos de ellos se van a los gabinetes. Eso les permite discutir y mostrar a los partidarios de la coalición quiénes son y qué representan. 

-Pero en la Concertación también se podría hacer con Marcelo Trivelli, Jorge Arrate y José Antonio Gómez.

-O.L.: Claro, también sería interesante poner algunas figuras nuevas de los partidos. Esto puede sonar medio ingenuo, pero no entiendo por qué la DC y el PS tienen que tener una figura que represente sus partidos, puede haber más. Bueno está Trivelli en la DC, pero se ha hablado de Carola Tohá, por ejemplo. Sería interesante tener un esquema de primarias diseñado de modo que permita algo así. Finalmente si hacemos la súper primaria, la súper discusión, un pacto ciudadano y primarias para los parlamentarios donde puedan votar los no inscritos y, a pesar de todo eso perdemos, perderemos buscando la democratización de la Concertación y el avance en una agenda de mayor equidad y justicia social. 

-¿Pero por qué los partidos tomarían esa conciencia que ustedes plantean si han tenido tanto tiempo para hacerlo y no lo han hecho?

O.L.: Algunas de estas propuestas requieren decisiones institucionales difíciles. Como no soy parlamentario no me cuesta nada sentarme en esta mesa y decir que hagamos primarias de parlamentarios, pero son decisiones que implican riesgos. Hay personas que han invertido en una actividad pública y es aceptable que traten de defender sus posiciones. Por lo tanto este tipo de acciones requieren un acto de generosidad muy grande, ahí es donde tenemos el gran desacuerdo con Pirincho: yo le tengo enorme fe al pragmatismo y sentido épico de la dirigencia concertacionista más allá de que en el día a día uno vea ciertas acciones que lo hacen dudar. Es difícil pero posible que los líderes de los partidos y los precandidatos presidenciales estén dispuestos a liderar y decir "muchachos la contienda es desigual".

J.N.: Me encantaría estar tan optimista como Óscar, pero cualquiera sea el destino, las crisis son una oportunidad. ¿Por qué van a hacer esto los partidos ahora?, simplemente porque no van a tener otra alternativa. En el evento de lo que significa una derrota electoral no sólo presidencial sino, entregarle, por ejemplo, la mayoría a la derecha tanto en el Senado como en la cámara no hay otra alternativa que apostar. A estas alturas la Concertación tiene poco que perder. Óscar decía que más que ganar había que perder de buena manera, yo estoy de acuerdo. Me cargaría perder, es parte de mis desvelos pero hay un desvelo mayor todavía y es que nos vayamos como unos parias, ineficientes, sin vergüenzas y ladrones, como le pasó al PSOE de Felipe González.

-¿Concentrar la gran pelea en las parlamentarias es la alternativa o es bajar la cortina?

-J.N.: Hay que tener todas las puertas abiertas. Creo que buena parte de la visibilidad que han tenido partidos como ChilePrimero no se debe ni a la brillantez a sus dirigentes ni a lo potente de sus ideas, sino a que circunstancialmente tienen parlamentarios, que fueron elegidos por tiendas diferentes. Enfrentados al sistema binominal, esas fuerzas no podrán sobrevivir después de las parlamentarias, salvo que se acerquen a alguna de las dos grandes coaliciones. Uno no puede hacer política con ropa prestada, y el foro republicano por excelencia está en La Moneda, en el parlamento, en los municipios y es ahí donde la Concertación juega buena parte de su poder. Nosotros llegamos a La Moneda porque gozábamos de la confianza ciudadana, ése es el único capital político que hemos tenido y el único al que podemos apostar. 

O.L.: Hay que pelear en las playas, en el cielo, en todas partes. La responsabilidad del pueblo concertacionista es que tiene que pelearla para elegir a sus representantes en el parlamento y La Moneda, tratar de ganar o perder bien, peleándola hasta al final. Buena parte de la desconfianza que se ha generado tiene que ver con una lejanía que no es sólo responsabilidad de los dirigentes sino también de quienes no lo somos. También hay responsabilidad del militante, del dirigente de base y de los adherentes en la democratización de la Concertación y en continuar el proyecto progresista chileno. No lo va hacer Eduardo Frei o José Miguel Insulza solamente, lo haremos todos.
Fuente: Diario La Nación

viernes, 12 de diciembre de 2008

¿Quién Es el Dueño del Agua?

El agua se va haciendo cada vez más sensible y valiosa, debido al aumento de la población, diversos requerimientos, los procesos de erosión y desertificación y las variaciones en los ciclos hidrológicos, derretimiento de los glaciares y alza en la línea de nieve, producidos por el cambio climático.

La distribución del agua en nuestro país es muy desigual, sin embargo, su demanda es cada vez más alta. Se estima que las peticiones suman más que cinco veces la disponibilidad, y no todas son compatibles. En cuanto al agua potable, nuestro país alcanza una cobertura urbana del 99,8%, alcantarillado 95,2% y un 82,3% de tratamiento de aguas servidas. En el área rural esta es de un 98,5% y los sistemas de alcantarillado se están incorporando gradualmente.

El agua es un Bien Nacional de Uso Público, como estipula el Código Civil. 

Siendo un bien valioso esencial para la vida y cada vez más escaso, se producen intereses encontrados para fines de bebidas en los seres humanos, mantención de los ecosistemas, usos en riego, ganadería, turismo, recreación, minería, acuicultura y de energía.

Considerando el que existen instrumentos de Ordenamiento Territorial, Zonificación del Borde Costero y Manejo Integrado de Cuencas, que permiten armonizar y priorizar los distintos usos así como la conservación del agua, y el que la legislación asegura el caudal ecológico mínimo y lo establece para la pesca recreativa, se hace necesario revisar la Carta Constitucional, que da al Estado el deber de tutelar por la preservación de la naturaleza.

Se han presentado tres proyectos de Reforma Constitucional en esta materia. Uno, del Senador Girardi, de estatizar o nacionalizar toda el agua; otro, del Senador Núñez, de asignar las aguas según las características climáticas y territoriales regionales, y uno que he presentado en que se asignarán y ajustarán los derechos de agua y los distintos tipos de uso, incluyendo la conservación en base a los planes de manejo de cuencas regionalizado, acordado según ley específica, sin perjuicio de las indemnizaciones establecidas, a fin de proponer soluciones reales y justas.

Antonio Horvath K, Senador
Fuente:Diario Estrategia

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Nacionalizar la privatizada agua de Chile

Estados Unidos nacionaliza gigantes inmobiliarios y bancarios; Argentina proyecta nacionalizar los fondos de pensiones y en Chile, luego de inhabilitar la discusión sobre nacionalizar el transporte “público” y reprimir el debate en torno al derecho a una educación pública, pareciera emerger, aunque opacada por la invisibilización mediática, la cuestión de si las aguas son o no “un bien nacional de uso público”, como lo define la ley. En los títulos de propiedad y en los hechos, se constata lo contrario.
Al día siguiente del lunes 29 de septiembre en que se presentó un proyecto de reforma a la Constitución chilena para que proteja y garantice la función social del agua, la prensa escrita nada informó. Esto ocurría el mismo mes que se tramitaba el primero de los Estudios de Impacto Ambiental de las mega eléctricas Hidroaysén, mientras las palabras del obispo Luis Infanti, de Aysén, aún sugerían nacionalizar las aguas. No deja de ser curioso que nada se diga sobre un proyecto de reforma constitucional y sobre algo tan importante como el agua. En rigor, sólo una carilla de La Nación y un párrafo en el Diario Financiero dieron cuenta de la presentación del proyecto, poco antes que comenzaran a desplomarse los mercados globales y Washington entregara miles de millones de dólares para el salvataje de las corporaciones en quiebra. ¿Washington? ¿Salvataje? ¿Millones de dólares? Se entiende que si el Estado compra, entonces nacionaliza.
Mientras el neoliberalismo agoniza, en Chile, su país supermercado, los clientes ciudadanos comienzan a preguntarse por qué tanto alboroto por el agua, cuando la hoy “superada crisis energética” generó un alza del 40% en la tarifa eléctrica durante el último año. Quizá se pregunten ¿Por qué la luz y el agua aumentan su costo si ha llovido tanto?
Algunas respuestas sobre las causas legales y los intereses vigentes en el actual estado de cosas, donde las noticias que contienen conceptos como nacionalizar son omitidas por la prensa, al servicio de quienes engrosan sus millonarias arcas corporativas construyendo centrales hidroeléctricas “de pasada”, pero que además especulan con las aguas de Chile como un mercado “de y a la pasada”. Es decir, por el cual pasan mientras las condiciones de riesgo para su inversión sean mínimas, y “a la pasada”, pues es fácil entrar a un mercado donde la legislación está al servicio de las grandes corporaciones en detrimento de los ciudadanos.

DEL PRIVATIZAR AL NACIONALIZAR 
El proyecto de nacionalización del agua presentado por el “Frente Amplio por la Repatriación del Agua en Chile”, no busca la transformación del Código de Aguas, sino la reforma constitucional y atiende a una fórmula ya probada. La misma que utilizó Salvador Allende para nacionalizar el cobre en el proyecto presentado en julio de 1971: “El Estado tiene el dominio absoluto, exclusivo, inalienable e imprescriptible de todas las minas, las covaderas…”; el mismo párrafo pero ahora con el agua.
El marco regulatorio vigente para las aguas se configura tanto por la Carta Magna como por el Código de Aguas, ambos promulgados a inicios de los 80.
La Constitución, en el inciso 11º del numeral 24 del artículo 19, establece el carácter privado que se otorga a las aguas chilenas, pues “los derechos de los particulares sobre las aguas (…), otorgarán a sus titulares la propiedad sobre ellos”.
El Código de Aguas define al vital recurso como -Art. 5.- “bienes nacionales de uso público y se otorga a los particulares el derecho de aprovechamiento de ellas… Art. 6. Derecho de aprovechamiento es un derecho real (…) sobre las aguas y consiste en el uso y goce de ellas…”
Es decir las aguas son de todos, pero sólo las pueden usar unos pocos. Si bien se la define como un derecho social –bien nacional de uso público- sólo algunos tienen un derecho real sobre ella. Derecho transable que canaliza el agua desde un derecho social hacia decantar o derramarse como mercancía. Es importante señalar que el Código de Aguas de la dictadura, eliminó un elemento esencial de las legislaciones hídricas comparadas, cual es que todo derecho de aprovechamiento debe tener un uso efectivo y beneficioso, como consignaba la legislación anterior. Dicha transformación permite la apropiación de derechos de agua con el único objetivo de la acumulación y especulación con el recurso, sin otorgarse derechos con una función determinada, y dejando en manos privadas la planificación para un uso sustentable del recurso agua.
La disposición entonces del marco regulatorio general otorga preeminencia a los usos privados del agua por sobre su función social. Ahora, el carácter secundario de dicha función social instituye otra anomalía jurídica de las leyes del chicagopinochetismo en su larga lista de ilegalidades frente al derecho internacional. Según el Pacto sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales (CESCR, en inglés) ratificado por Chile, y que a fines de 2002 integró un Comentario General sobre el derecho al agua; ésta es reconocida explícitamente como un derecho humano fundamental, viéndose obligados los firmantes –Chile entre 145 países- a asegurar progresivamente el acceso de todos al agua potable segura, de forma equitativa y sin discriminación. El Comentario pareciera apuntar directo al Código de Aguas chileno pues afirma que “el agua debe ser considerada un bien social y cultural y no un producto básico de carácter económico”, que en Chile transan las grandes corporaciones, financiadas por el pago cautivo de los millones de usuarios de agua potable e hidrolectricidad.
Siguiendo con el Código de Aguas, el Art. 4 señala que “atendida su naturaleza, las aguas son muebles, pero destinadas al uso, cultivo o beneficio de un inmueble se reputan inmuebles”. Es decir que las aguas son bienes movibles, comerciables, autónomos e independientes, separables de la tierra que irrigan y por tanto de la sociedad que hidratan.
Ante ello la iniciativa legal se propone establecer prioridades de uso de las aguas, sin arriesgar, no obstante, que es lo primero: ¿el derecho humano y su función social o el bien mueble como mercancía? Lo único cierto es que la ley vigente protege esta última concepción.
Finalmente, otro elemento inédito en la legalidad hídrica comparada es que en Chile se diferencia entre los derechos de agua consuntivos, es decir, que se pueden consumir totalmente, y los no consuntivos, que luego de aprovechar las aguas, éstas han de ser devueltas según estipule la constitución del derecho. Esta rareza legal se debería, como plantea Guido Guirardi en la presentación del proyecto de reforma constitucional, a que los derechos no consuntivos “fueron pensados y creados casi exclusivamente para generación hidroeléctrica”. Dicho distingo jurídico podría sustentar lucrativos mecanismos de especulación financiera con un bien de primera necesidad; si no, sólo preguntémosnos ¿Cuál es el capital de las empresas sanitarias privadas, fuera de su infraestructura de distribución y tratamiento de las aguas? Su capital es justamente esta última: la propiedad “real” de las aguas; la capacidad de ejercer a voluntad el derecho absoluto de aprovechamiento de las aguas. Eso es lo que constituye el valor de cambio de una empresa, su valor bursátil y por ello la especulación en torno a cuánto vale cada acción de una empresa, que podría tasarse por la cantidad de derechos de agua que ella posee.
En resumen, la legislación chilena configura un régimen jurídico hídrico inédito en el mundo, que mercantiliza las aguas, sin priorizar su función social. Éstas, por ser un derecho humano, generan incompatibilidad de derechos entre el marco jurídico nacional y los convenios internacionales ratificados por Chile. Por ello se presenta la iniciativa de reforma constitucional que establece la propiedad estatal sobre el agua, pudiendo ser bien expropiable, en orden al cumplimiento de ciertas funciones prioritarias, para las cuales se debe el recurso. Cabe preguntarse cuál será el destino del proyecto en un país donde la estatización es vocablo prohibido y sus promotores son considerados por la prensa oligopólica como un grupúsculo de “extremistas ideologizados”.
DUOPOLIO, USOS Y USUARIOS
El agua más que un “bien nacional de uso público”, pareciera ser un “bien de uso privado” debido a la distribución de la propiedad del recurso.
Actualmente un tercio de los derechos de agua no consuntivos de Chile son propiedad de transnacionales. La demanda total del sector hidroeléctrico corresponde a un 68% de dichos derechos -23% del total-. Según estiman las proyecciones del gobierno y las empresas que representan, dicha cifra se más que triplicaría en un cuarto de siglo, pasando las generadoras a controlar el uso de más de un 80% del agua no consumible.
Un tercio de aguas no consuntivas es propiedad de las transnacionales ENDESA y AES, un 12% se reparte entre 7 propietarios, de lo cuales el más grande es Colbún. Es necesario, no obstante, atender un aspecto muy relevante de los datos utilizados, pues estos adolecen de un gigantesco margen desconocido; si atendemos a la tabla de los principales usuarios del agua a nivel nacional, basada en datos de la Dirección General de Aguas, DGA, encontramos que más de la mitad de los derechos asignados corresponden al misterioso “otros”. ¿Quiénes son esos “otros”? ¿Por qué y para qué tienen aquellos derechos? Seguramente habría que rastrear empresas dedicadas específicamente a la tramitación de los derechos de agua, “pequeños” especuladores que luego venden los derechos a los reales interesados, como las generadoras.
Este escenario de la propiedad hídrica pareciera entonces un duopolio en pleno proceso de expansión y conquista de nuevos recursos. La ingente cantidad de proyectos hidroeléctricos da cuenta del proceso, que más que poner fin a la crisis energética –no diversifica la matriz sino la deja a merced del régimen pluvial- tiene como objetivo la apropiación del agua. Prueba de ello son las onerosas patentes pagadas por no uso de los derechos de agua y los procesos enfrentados por ENDESA y AES en el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia debido a prácticas monopólicas. Nuevamente los dos gigantes contribuyen con cerca del 30% de todas las patentes pagadas por no uso, mientras los misteriosos “otros” suman un 34.2% de los pagos. ¿Para qué quieren el agua si no la usan? ¿Para futuros proyectos o para futuros compradores?
ESTRATEGIA DE APROPIACIÓN: HISTERIA ENERGÉTICA
La “crisis energética” es una determinante global relacionada con la disponibilidad de recursos energéticos. Desde la década de 1970, un mundo movido por la fuerza del petróleo asumió la finitud del recurso fósil y comenzó a buscar alternativas para diversificar dicha matriz mono energética; de inmediato la fuerza del agua se proyectó como una interesante opción.
Que en Chile se estén desarrollando una multitud de proyectos hidroeléctricos tiene que ver tanto con el régimen jurídico y la configuración de la propiedad hídrica corporativa, como con la permisividad gubernamental en la entrega de aquellos derechos y permisos para la construcción de centrales y la aprobación ciudadana y oficial, motivada por cierto imaginario social del pánico que genera la “crisis energética”.
Como ha sostenido El Ciudadano, Chile no enfrenta una “crisis energética”, sino la crisis de una política energética anémica, presionada por el incontrolable crecimiento de la demanda eléctrica de la minería cuprífera en progresiva expansión. Se genera entonces una “histeria energética”, que pretende sembrar el pánico mediante el fantasma del racionamiento.
Para generar la histeria energética se ha desplegado una grosera estrategia de propaganda durante los últimos años; grosera, pues los recursos públicos están al servicio de intereses corporativos; pues para este año 2008, si bien las distribuidoras eléctricas “premiaban” a los clientes que ahorraban dejando de percibir algunos pesos por cuenta de luz, tanto la Comisión Nacional de Medio Ambiente, CONAMA, como la Comisión Nacional de Energía, CNE, financiaron e implementaron la campaña de propaganda para el ahorro energético.
Las causas que motivaban el “ahorro energético” eran el poco gas natural que llegaba de allende la cordillera y el precio del crudo elevado a las nubes. Por su parte, las empresas eléctricas anunciaban pérdidas o, técnicamente, “desembolso adicional”, pero a los pocos días y con superávit pluvial, los mismos matutinos establecían que las generadoras duplicaban sus utilidades respecto del primer semestre del año 2007. La pregunta es entonces: ¿el alza en el costo del petróleo provoca que las empresas pierdan dinero, o dejen de ganar?

La histeria energética es entonces una estrategia mediática desplegada para que el duopolio continúe apropiándose y acumulando los derechos de agua bajo el pretexto de la “crisis energética”, cuando concentrarse en la hidroelectricidad no es diversificar la matriz. Y mientras diversas autoridades de gobierno han definido que la “crisis” ya ha sido superada, e, incluso, como advirtió Felipe Cerón, gerente general de AES en Chile, tanto proyecto hidroeléctrico genera “el riesgo de sobreoferta energética en el largo plazo”, es decir, queremos un mercado, pero donde sólo estemos nosotros.


SE HACEN RICOS CON TU CUENTA DE LUZ Y AGUA
El agua es un recurso estratégico, un derecho humano y en Chile una mercancía transable. Es por lo último que el obispo Infanti denunció el inmoral trato que en nuestro país se da al vital recurso. “En el reino de las aguas puras y cristalinas, de las nieves eternas, de las cascadas de gracia, de los ríos majestuosos, como es Aysén, en que se puede tomar el agua más pura del planeta y gratis, el agua embotellada es más cara que la gasolina, que la leche, que un kilo de pan”.
El problema entonces va mucho más allá de la hidroelectricidad, pero en gran medida las transnacionales del agua –sanitarias y eléctricas-limitan el acceso de los chilenos al agua, por un criterio económico, pues las utilidades de las empresas están en directa relación con el cobro a los usuarios. Como planteó Jaime Urrutia, de la Coordinadora Ciudadana de los Ríos del Maipo, que tiene detenida a la norteamericana AES Gener y su mega proyecto Alto Maipo hace ya un año, “ENDESA, AES Gener y Aguas Andinas se hacen ricos con tu cuenta de luz y de agua”.
La proyección sobre el futuro coste del agua es materia de especuladores y, seguramente, tasará el valor bursátil –si no lo hace ya- de las empresas que monopolizan el recurso. Es por ello que se despliega la “histeria energética”: para apropiarse del agua, pues el principio de la acumulación de “capital-agua” correspondería al objetivo actual de las empresas generadoras y las patentes por no uso son prueba de ello.
Finalmente, una nueva histeria emergerá en torno a la discusión sobre la nacionalización o estatización, que tanto rechazan ciertos grupos de interés en Chile. La hidroelectricidad es un lucrativo negocio generado por un régimen jurídico que mercantiliza el recurso hídrico, y está al servicio del poder corporativo, que no quisiera le cerraran las puertas de este supermercado llamado Chile, donde las transnacionales están sólo “de pasada”, pues este desregulado país les queda “a la pasada”.



Por Juan Pablo Caldichoury

Fuente: El Ciudadano