Ácidos críticos, Óscar Landerretche (PS) y Jorge Navarrete (DC) aseguran que el único modo de enfrentar a Sebastián Piñera en la presidencial es reformando a la Concertación. Hablan de más democracia para el arco iris y afirman que hay que acercarse a la ciudadanía. Aunque no se atreven a decirlo en voz muy alta, aseguran que si esto no sucede el sillón presidencial será para la derecha. Esta vez, ya no basta con el discurso, coinciden.
En sus estilos propios, casual y formal; economista y abogado; PS y DC, dos hijos de dos antiguos concertacionistas, que heredaron ese ADN, aceptaron participar de una mesa redonda y confesaron a LND sus recónditos anhelos y las más acérrimas críticas al devenir de un oficialismo, azotado por las definiciones presidenciales.
Los treintones Óscar Landerretche y Jorge "Pirincho" Navarrete desmenuzaron el movido escenario que -tras el zigzagueo y posterior bajada de Ricardo Lagos de la carrera a La Moneda-, tiene a José Miguel Insulza y Eduardo Frei como los rostros más fuertes para las presidenciales.
Coincidieron en que el escenario desfavorable sólo puede terminar con una reforma y democratización de la Concertación. Pero advirtieron que queda muy poco tiempo.
-Se ha hablado de términos de ciclos y de deudas de la Concertación. ¿Cuáles son los rostros que mejor pueden liderar el nuevo proceso para la coalición?, ¿Insulza o Lagos?
J.N.: A todas luces es evidente que Frei e Insulza no son ningunas jóvenes promesas y representan lo bueno y lo malo de la tradición concertacionista. Ambos tienen la necesidad de convencer a los ciudadanos de que esta vez será distinto. Primero construyendo un discurso diferente al que uno podría suponer. En el caso de Insulza conozco menos esas propuestas. Por el ejercicio de su cargo y su lejanía no ha tenido la oportunidad de proponerlas. Frei ha propuesto cosas interesantes que tienen que ver con la arquitectura constitucional u otras como estatizar el Transantiago. Sin embargo, el discurso no es suficiente. Se debe contar con una participación más amplia de la ciudadanía en la construcción de ese discurso para que refleje las preocupaciones de la gente común y corriente. En los gobiernos de la Concertación ha habido una tremenda asimetría en la prédica y la práctica, hemos predicado la democracia sin practicarla internamente. El gran déficit de Aylwin, Frei, Lagos y Bachelet es la participación ciudadana y el que ésta sea un activo en el diseño, evaluación y ejecución de políticas públicas.
-¿Y quién podría asumir mejor ese desafío?
-J.N.: Por lo que he visto me parece que Frei tiene más ganas, más ideas y más vocación. Pero mientras no estén desplegados ambos liderazgos y no se active un proceso de mayor participación ciudadana, no basta con eso.
O.L.: Por lealtad partidaria, mi prejuicio es hacia Insulza, pero como él todavía no ha iniciado su campaña en términos formales, es difícil adherir.
Ahora, cuando hubo una discusión en el PS sobre quiénes respaldaban a Lagos o a Insulza para mí era súper difícil tener una preferencia fuerte. Creo que para las bases concertacionistas también es complejo, pues no tienen suficiente información como para hacer distinciones entre Frei e Insulza. Estamos a la espera de que llenemos esas dos candidaturas de mayor contenido, sino se convertirá en un juicio sobre personalidades. El desafío para estos dos candidatos es participar en una discusión sobre cómo reformar y democratizar nuestra coalición, diferenciándose en la primaria. Claramente van a tener discrepancias en cómo implementar ciertas políticas pero ambos estarán en una línea política progresista muy diferente a la de Piñera. El acuerdo central de los progresistas es que estamos a favor de impulsar una sociedad en que haya mayor equidad.
-¿Cómo ven que el candidato RN esté a punto de ser proclamado por la UDI y la Concertación no tenga nada resuelto?
J.N.: Sería absurdo minimizar la ventaja electoral que hoy tiene Piñera. No recuerdo otro período donde con tanta anticipación un candidato de la Alianza haya tenido tanta popularidad en las encuestas y tanta distancia respecto de los candidatos progresistas. Hay que poner tres cosas sobre la mesa. La primera es que enfrentamos la elección en calidad de aspirantes y no de favoritos, lo cual rompe una lógica propia de la dinámica electoral de los últimos 20 años. Segundo, de no mediar inscripción automática buena parte de la votación dura tanto de la derecha como de la Concertación permanecerá intacta. Cualquiera sea el desempeño de las dos coaliciones la próxima elección presidencial será ajustada, se va a ganar por no más de 300 mil votos, unos cuatro puntos. Y lo tercero es que el verdadero período de campaña electoral donde se influye más en los ciudadanos es seis meses antes de que se tomen las decisiones. Sin embargo, no es poco que la Alianza esté donde está, lo que entre otras cosas se debe a los errores de la Concertación y de no mediar mayor dedicación, esfuerzo colectivo y conexión con los ciudadanos se va a pavimentar el camino para que la derecha vuelva a llegar al poder.
O.L.: Si tuviera que hacer un pronóstico hoy, diría que Piñera gana las elecciones, sería ingenuo decir otra cosa. Piñera es una figura interesante en sí misma, destacable, pese a los desacuerdos que puedo tener con él, lo veo como un aporte. Es un tipo muy inteligente y difícil de derrotar. Es posible ganarle si se llena de contenido a los candidatos. De modo que el que se presente no sea por sí solo el ex Presidente Frei ni el ex mega ministro Insulza, sino que dos ciudadanos militantes de la Concertación que presentan un conjunto de reformas de la coalición y del Estado. Hay que traspasar las candidaturas desde los candidatos a todos nosotros. Por ejemplo en Estados Unidos las primarias parten con muchos candidatos, y después algunos de ellos se van a los gabinetes. Eso les permite discutir y mostrar a los partidarios de la coalición quiénes son y qué representan.
-Pero en la Concertación también se podría hacer con Marcelo Trivelli, Jorge Arrate y José Antonio Gómez.
-O.L.: Claro, también sería interesante poner algunas figuras nuevas de los partidos. Esto puede sonar medio ingenuo, pero no entiendo por qué la DC y el PS tienen que tener una figura que represente sus partidos, puede haber más. Bueno está Trivelli en la DC, pero se ha hablado de Carola Tohá, por ejemplo. Sería interesante tener un esquema de primarias diseñado de modo que permita algo así. Finalmente si hacemos la súper primaria, la súper discusión, un pacto ciudadano y primarias para los parlamentarios donde puedan votar los no inscritos y, a pesar de todo eso perdemos, perderemos buscando la democratización de la Concertación y el avance en una agenda de mayor equidad y justicia social.
-¿Pero por qué los partidos tomarían esa conciencia que ustedes plantean si han tenido tanto tiempo para hacerlo y no lo han hecho?
O.L.: Algunas de estas propuestas requieren decisiones institucionales difíciles. Como no soy parlamentario no me cuesta nada sentarme en esta mesa y decir que hagamos primarias de parlamentarios, pero son decisiones que implican riesgos. Hay personas que han invertido en una actividad pública y es aceptable que traten de defender sus posiciones. Por lo tanto este tipo de acciones requieren un acto de generosidad muy grande, ahí es donde tenemos el gran desacuerdo con Pirincho: yo le tengo enorme fe al pragmatismo y sentido épico de la dirigencia concertacionista más allá de que en el día a día uno vea ciertas acciones que lo hacen dudar. Es difícil pero posible que los líderes de los partidos y los precandidatos presidenciales estén dispuestos a liderar y decir "muchachos la contienda es desigual".
J.N.: Me encantaría estar tan optimista como Óscar, pero cualquiera sea el destino, las crisis son una oportunidad. ¿Por qué van a hacer esto los partidos ahora?, simplemente porque no van a tener otra alternativa. En el evento de lo que significa una derrota electoral no sólo presidencial sino, entregarle, por ejemplo, la mayoría a la derecha tanto en el Senado como en la cámara no hay otra alternativa que apostar. A estas alturas la Concertación tiene poco que perder. Óscar decía que más que ganar había que perder de buena manera, yo estoy de acuerdo. Me cargaría perder, es parte de mis desvelos pero hay un desvelo mayor todavía y es que nos vayamos como unos parias, ineficientes, sin vergüenzas y ladrones, como le pasó al PSOE de Felipe González.
-¿Concentrar la gran pelea en las parlamentarias es la alternativa o es bajar la cortina?
-J.N.: Hay que tener todas las puertas abiertas. Creo que buena parte de la visibilidad que han tenido partidos como ChilePrimero no se debe ni a la brillantez a sus dirigentes ni a lo potente de sus ideas, sino a que circunstancialmente tienen parlamentarios, que fueron elegidos por tiendas diferentes. Enfrentados al sistema binominal, esas fuerzas no podrán sobrevivir después de las parlamentarias, salvo que se acerquen a alguna de las dos grandes coaliciones. Uno no puede hacer política con ropa prestada, y el foro republicano por excelencia está en La Moneda, en el parlamento, en los municipios y es ahí donde la Concertación juega buena parte de su poder. Nosotros llegamos a La Moneda porque gozábamos de la confianza ciudadana, ése es el único capital político que hemos tenido y el único al que podemos apostar.
O.L.: Hay que pelear en las playas, en el cielo, en todas partes. La responsabilidad del pueblo concertacionista es que tiene que pelearla para elegir a sus representantes en el parlamento y La Moneda, tratar de ganar o perder bien, peleándola hasta al final. Buena parte de la desconfianza que se ha generado tiene que ver con una lejanía que no es sólo responsabilidad de los dirigentes sino también de quienes no lo somos. También hay responsabilidad del militante, del dirigente de base y de los adherentes en la democratización de la Concertación y en continuar el proyecto progresista chileno. No lo va hacer Eduardo Frei o José Miguel Insulza solamente, lo haremos todos.
Los treintones Óscar Landerretche y Jorge "Pirincho" Navarrete desmenuzaron el movido escenario que -tras el zigzagueo y posterior bajada de Ricardo Lagos de la carrera a La Moneda-, tiene a José Miguel Insulza y Eduardo Frei como los rostros más fuertes para las presidenciales.
Coincidieron en que el escenario desfavorable sólo puede terminar con una reforma y democratización de la Concertación. Pero advirtieron que queda muy poco tiempo.
-Se ha hablado de términos de ciclos y de deudas de la Concertación. ¿Cuáles son los rostros que mejor pueden liderar el nuevo proceso para la coalición?, ¿Insulza o Lagos?
J.N.: A todas luces es evidente que Frei e Insulza no son ningunas jóvenes promesas y representan lo bueno y lo malo de la tradición concertacionista. Ambos tienen la necesidad de convencer a los ciudadanos de que esta vez será distinto. Primero construyendo un discurso diferente al que uno podría suponer. En el caso de Insulza conozco menos esas propuestas. Por el ejercicio de su cargo y su lejanía no ha tenido la oportunidad de proponerlas. Frei ha propuesto cosas interesantes que tienen que ver con la arquitectura constitucional u otras como estatizar el Transantiago. Sin embargo, el discurso no es suficiente. Se debe contar con una participación más amplia de la ciudadanía en la construcción de ese discurso para que refleje las preocupaciones de la gente común y corriente. En los gobiernos de la Concertación ha habido una tremenda asimetría en la prédica y la práctica, hemos predicado la democracia sin practicarla internamente. El gran déficit de Aylwin, Frei, Lagos y Bachelet es la participación ciudadana y el que ésta sea un activo en el diseño, evaluación y ejecución de políticas públicas.
-¿Y quién podría asumir mejor ese desafío?
-J.N.: Por lo que he visto me parece que Frei tiene más ganas, más ideas y más vocación. Pero mientras no estén desplegados ambos liderazgos y no se active un proceso de mayor participación ciudadana, no basta con eso.
O.L.: Por lealtad partidaria, mi prejuicio es hacia Insulza, pero como él todavía no ha iniciado su campaña en términos formales, es difícil adherir.
Ahora, cuando hubo una discusión en el PS sobre quiénes respaldaban a Lagos o a Insulza para mí era súper difícil tener una preferencia fuerte. Creo que para las bases concertacionistas también es complejo, pues no tienen suficiente información como para hacer distinciones entre Frei e Insulza. Estamos a la espera de que llenemos esas dos candidaturas de mayor contenido, sino se convertirá en un juicio sobre personalidades. El desafío para estos dos candidatos es participar en una discusión sobre cómo reformar y democratizar nuestra coalición, diferenciándose en la primaria. Claramente van a tener discrepancias en cómo implementar ciertas políticas pero ambos estarán en una línea política progresista muy diferente a la de Piñera. El acuerdo central de los progresistas es que estamos a favor de impulsar una sociedad en que haya mayor equidad.
-¿Cómo ven que el candidato RN esté a punto de ser proclamado por la UDI y la Concertación no tenga nada resuelto?
J.N.: Sería absurdo minimizar la ventaja electoral que hoy tiene Piñera. No recuerdo otro período donde con tanta anticipación un candidato de la Alianza haya tenido tanta popularidad en las encuestas y tanta distancia respecto de los candidatos progresistas. Hay que poner tres cosas sobre la mesa. La primera es que enfrentamos la elección en calidad de aspirantes y no de favoritos, lo cual rompe una lógica propia de la dinámica electoral de los últimos 20 años. Segundo, de no mediar inscripción automática buena parte de la votación dura tanto de la derecha como de la Concertación permanecerá intacta. Cualquiera sea el desempeño de las dos coaliciones la próxima elección presidencial será ajustada, se va a ganar por no más de 300 mil votos, unos cuatro puntos. Y lo tercero es que el verdadero período de campaña electoral donde se influye más en los ciudadanos es seis meses antes de que se tomen las decisiones. Sin embargo, no es poco que la Alianza esté donde está, lo que entre otras cosas se debe a los errores de la Concertación y de no mediar mayor dedicación, esfuerzo colectivo y conexión con los ciudadanos se va a pavimentar el camino para que la derecha vuelva a llegar al poder.
O.L.: Si tuviera que hacer un pronóstico hoy, diría que Piñera gana las elecciones, sería ingenuo decir otra cosa. Piñera es una figura interesante en sí misma, destacable, pese a los desacuerdos que puedo tener con él, lo veo como un aporte. Es un tipo muy inteligente y difícil de derrotar. Es posible ganarle si se llena de contenido a los candidatos. De modo que el que se presente no sea por sí solo el ex Presidente Frei ni el ex mega ministro Insulza, sino que dos ciudadanos militantes de la Concertación que presentan un conjunto de reformas de la coalición y del Estado. Hay que traspasar las candidaturas desde los candidatos a todos nosotros. Por ejemplo en Estados Unidos las primarias parten con muchos candidatos, y después algunos de ellos se van a los gabinetes. Eso les permite discutir y mostrar a los partidarios de la coalición quiénes son y qué representan.
-Pero en la Concertación también se podría hacer con Marcelo Trivelli, Jorge Arrate y José Antonio Gómez.
-O.L.: Claro, también sería interesante poner algunas figuras nuevas de los partidos. Esto puede sonar medio ingenuo, pero no entiendo por qué la DC y el PS tienen que tener una figura que represente sus partidos, puede haber más. Bueno está Trivelli en la DC, pero se ha hablado de Carola Tohá, por ejemplo. Sería interesante tener un esquema de primarias diseñado de modo que permita algo así. Finalmente si hacemos la súper primaria, la súper discusión, un pacto ciudadano y primarias para los parlamentarios donde puedan votar los no inscritos y, a pesar de todo eso perdemos, perderemos buscando la democratización de la Concertación y el avance en una agenda de mayor equidad y justicia social.
-¿Pero por qué los partidos tomarían esa conciencia que ustedes plantean si han tenido tanto tiempo para hacerlo y no lo han hecho?
O.L.: Algunas de estas propuestas requieren decisiones institucionales difíciles. Como no soy parlamentario no me cuesta nada sentarme en esta mesa y decir que hagamos primarias de parlamentarios, pero son decisiones que implican riesgos. Hay personas que han invertido en una actividad pública y es aceptable que traten de defender sus posiciones. Por lo tanto este tipo de acciones requieren un acto de generosidad muy grande, ahí es donde tenemos el gran desacuerdo con Pirincho: yo le tengo enorme fe al pragmatismo y sentido épico de la dirigencia concertacionista más allá de que en el día a día uno vea ciertas acciones que lo hacen dudar. Es difícil pero posible que los líderes de los partidos y los precandidatos presidenciales estén dispuestos a liderar y decir "muchachos la contienda es desigual".
J.N.: Me encantaría estar tan optimista como Óscar, pero cualquiera sea el destino, las crisis son una oportunidad. ¿Por qué van a hacer esto los partidos ahora?, simplemente porque no van a tener otra alternativa. En el evento de lo que significa una derrota electoral no sólo presidencial sino, entregarle, por ejemplo, la mayoría a la derecha tanto en el Senado como en la cámara no hay otra alternativa que apostar. A estas alturas la Concertación tiene poco que perder. Óscar decía que más que ganar había que perder de buena manera, yo estoy de acuerdo. Me cargaría perder, es parte de mis desvelos pero hay un desvelo mayor todavía y es que nos vayamos como unos parias, ineficientes, sin vergüenzas y ladrones, como le pasó al PSOE de Felipe González.
-¿Concentrar la gran pelea en las parlamentarias es la alternativa o es bajar la cortina?
-J.N.: Hay que tener todas las puertas abiertas. Creo que buena parte de la visibilidad que han tenido partidos como ChilePrimero no se debe ni a la brillantez a sus dirigentes ni a lo potente de sus ideas, sino a que circunstancialmente tienen parlamentarios, que fueron elegidos por tiendas diferentes. Enfrentados al sistema binominal, esas fuerzas no podrán sobrevivir después de las parlamentarias, salvo que se acerquen a alguna de las dos grandes coaliciones. Uno no puede hacer política con ropa prestada, y el foro republicano por excelencia está en La Moneda, en el parlamento, en los municipios y es ahí donde la Concertación juega buena parte de su poder. Nosotros llegamos a La Moneda porque gozábamos de la confianza ciudadana, ése es el único capital político que hemos tenido y el único al que podemos apostar.
O.L.: Hay que pelear en las playas, en el cielo, en todas partes. La responsabilidad del pueblo concertacionista es que tiene que pelearla para elegir a sus representantes en el parlamento y La Moneda, tratar de ganar o perder bien, peleándola hasta al final. Buena parte de la desconfianza que se ha generado tiene que ver con una lejanía que no es sólo responsabilidad de los dirigentes sino también de quienes no lo somos. También hay responsabilidad del militante, del dirigente de base y de los adherentes en la democratización de la Concertación y en continuar el proyecto progresista chileno. No lo va hacer Eduardo Frei o José Miguel Insulza solamente, lo haremos todos.
Fuente: Diario La Nación
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