Uno podría pensar, que, como en tantas otras cosas, Chile “viene de atrás” y está mejorando. Sin embargo no es así. En términos de la evolución reciente, en América Latina desde 1996 a 2006 la tasa de empleo de la mujer subió en 5,5 puntos porcentuales, y la de los hombres cayó en 2 puntos porcentuales. En Chile la tasa de empleo de la mujer subió 4 puntos porcentuales y la de los hombres cayó 4 puntos porcentuales. La tasa de empleo de las mujeres aumentó menos que el resto de América Latina, y la tasa de empleo de los hombres cayó más que en el resto de América Latina. O sea, no es que "venimos de atrás" y nos estamos acercando. Lejos de ello, nos estamos alejando.
Por la forma errónea en que solemos leer lo que sucede en el mercado de trabajo este tipo de fenómenos pasa desapercibido. Nos centramos en estadísticas de dudoso valor, como la tasa de desempleo, que depende no solo de la dinámica de formación de empleos sino también de decisiones de participación en la vida laboral. Y perdemos de vista que lo que importa es la capacidad de la economía de dar empleo productivo a las personas en edad de trabajar. En eso Chile lo está haciendo mal: lo está haciendo mal ahora, lo estaba haciendo mal hace 10 años.
Necesitamos aceptar que es un problema y empezar el proceso de formar un diagnóstico de consenso respecto de qué está detrás de esta baja tasa de empleo. Debiéramos por explorar la hipótesis que el inadecuado marco regulatorio del mercado laboral chileno es un responsable de ello.
Claudio Sapelli, profesor titular Instituto de Economía Pontificia Universidad Católica
Fuente: Diario Estrategia
No hay comentarios:
Publicar un comentario